Áreas de las AVD en las que interviene la terapia ocupacional en población infantil y adolescente
Autocuidado
- Solo come purés o no mastica la comida o se le cae de la cuchara.
- No se sabe lavar los dientes.
- No es capaz de vestirse, de ducharse o de comer solo.
- No soporta pisar la hierba o la arena si está descalzo.
- No tolera que le corten las uñas ni el pelo.
- Le cuesta mucho dormir.
- No recoge los juguetes.
Participación social
- No quiere ir a los cumpleaños de sus compañeros.
- Está siempre muy callado.
- No sabe pedir lo que quiere.
- Me gustaría que hablara.
- Quiero que le entiendan en el colegio pero no sabe hablar.
- Tiene rabietas muy intensas cuando se le niega algo.
- Se cae con frecuencia.
Entorno escolar
- Cambia el tamaño de las letras y las palabras o son ilegibles.
- Lee demasiado despacio y comete demasiados errores ortográficos.
- Le cuesta mucho hacer los deberes.
- Se levanta de la silla constantemente.
- Se mueve mucho en la clase y no mantiene la atención.
- Confunde letras e invierte el orden.
- No agarra el lápiz de manera adecuada y aprieta mucho.
- Le cuesta mucho copiar textos o dibujos.
- No entiende ni expresa correctamente las ideas.
Ocio
- No juega con otros niños de su edad.
- Siempre quiere jugar al mismo juego.
- Tiene miedo de subirse a los columpios.
- No ve el peligro en muchas actividades.
- No sé como jugar con mi hijo.
- Se aburre mucho.
Participación en la vida diaria
Lavarse los dientes, atarse los cordones, comer o vestirse sin ayuda, masticar bien, comunicarse con otras personas, entre otras, son actividades básicas que realizamos en nuestro día a día. Existen además otras actividades instrumentales como la lectura, la escritura, el seguimiento de rutinas, jugar con otras niñas y niños, hacer los deberes.
En cualquiera de los casos, ambos tipos permiten que nuestras hijas e hijos vayan ganando autonomía e independencia.
Durante las etapas del crecimiento, la adquisición de las capacidades necesarias para la participación en estas actividades estimula el asentamiento progresivo de las habilidades que configuran el desarrollo físico y mental de la niña o niño: las habilidades motoras, las sensoriales, las cognitivas, las lingüísticas, las neurológicas, las emocionales y las sociales.
¿Cómo acompañamos estos desafíos en Proyecto Crezco?
Evaluación
La evaluación es una herramienta fundamental para determinar aquellas áreas en las que tenemos que centrarnos. Para ello, en un trabajo conjunto con la familia, cuya aportación y participación es enormemente valiosa, determinaremos las fortalezas de la niña o niño, y nos centraremos en ellas para promover su autonomía. A través de observación, de entrevistas para conocer las rutinas y de pruebas estandarizadas obtendremos una composición de lugar de la que partiremos para intervenir en los ámbitos necesarios.
A partir de entrevistas con las familias y con profesionales de la educación si hablamos del cole, que informarán de la rutina diaria y los desafíos a los que se enfrentan, de observación tanto estructurada (por ejemplo, observarle en la actividad de alimentación), como libre (sin ninguna actividad concreta a realizar) y de pruebas estandarizadas que determinen si la dificultad proviene de un origen sensorial y/o motor o psicosocial o de adaptación al entorno.
Intervención
Lo hacemos a partir de entrenamientos basados en tareas que potencian tanto la adquisición de las competencias necesarias para realizar las AVD como en el aprendizaje o reaprendizaje de las mismas para su adquisición, en combinación con los enfoques terapéuticos más adecuados según las necesidades.
Puesto que se trata de que la niña o niño desarrolle su autonomía, es importante realizar el entrenamiento basándonos en el entorno natural en el que se desarrolla su día a día. Asesoramos acerca de las maneras de lograr la adaptación a las necesidades tanto en el colegio como en la casa.







