
Mucha gente me pregunta en qué ayuda la terapia ocupacional. Yo les pido que me cuenten cómo empieza su día a día. Me dicen que se levantan, se duchan, desayunan, se lavan los dientes, se visten, van al colegio o al trabajo, van al parque o a hacer deporte, salen con sus amigas, pareja o familiares y continúan con sus quehaceres hasta que se van a dormir.
Lo que hace una terapeuta ocupacional, les digo, es trabajar para que personas que, por diferentes circunstancias, no disponen de una independencia completa para realizar esas actividades que me cuentan, puedan desarrollar su autonomía en áreas como el autocuidado, el entorno laboral, el escolar, el social y el de ocio y puedan participar en ellas, mejorando así su calidad de vida.
Proyecto Crezco es el resultado natural de mi trayectoria profesional en la que siempre he buscado crear una cercanía con personas que han de enfrentarse a desafíos en la vida cotidiana, desafíos asociados a diagnósticos neurológicos, síndromes, trastornos del neurodesarrollo o de proceso de maduración, necesidades educativas especiales, a la tercera edad, a problemas en la alimentación, sueño o escritura, entre otros.
No es sorprendente que algunas de estas personas o sus familiares se encuentren con la creencia de que han llegado al tope de sus capacidades. Fue principalmente este motivo el que me llevó a darme cuenta de que lo que yo quiero es contribuir a hacer sus vidas un poco más fáciles, motivadoras y lo más autónomas e independientes que sea posible.
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